A nadie se le escapa que el sector público constituido por instituciones y empresas públicas, con sus funcionarios y trabajadores, es el mayor actor económico tanto por la incidencia de sus actuaciones, como por recursos o fuerza laboral.
Desde mi punto de vista, este elemento fundamental para superar la crisis está en este momento en una extraña situación, carente de un liderazgo decidido y perdido en un laberinto de contradicciones. Es el resultado de la actuación de los gobernantes que han permitido o propiciado una situación plagada de contradicciones.
Por un lado es evidente que a nivel personal, podemos comprender el problema o la actitud de cualquier funcionario, de cualquier familia que ve menguados sus ingresos de una forma que puede perfectamente parecer arbitraria porque solo discrimina y señala a una parte de la sociedad.
Pero, desde otro punto de vista, también es lícito plantearse como ciudadano que mientras los elementos diferenciales se constituían en toda serie de ventajas laborales que no estaban al alcance del sector privado (horarios, vacaciones, derechos, prestaciones, etc...) no se constataban posicionamientos solidarios en sentido contrario....
Considero que el problema fundamental es la falta de una actuación de liderazgo que debería colocar al sector público, funcionarios y trabajadores en el lugar y sentimiento que les corresponde, es decir, tomando conciencia de que son, deben ser y tienen derecho a ser, los líderes, la fuerza y la vanguardia del trabajo y el esfuerzo para sacar adelante el país. Un papel al que corresponden en igual medida deberes y obligaciones como méritos y reconocimientos por parte de la sociedad.
Si es preciso, trazando una línea entre los que han acudido al sector con la vocación del servicio público (la mayoría) y aquellos que lo han hecho con la maleada intención de buscar la propia comodidad aportando poco o nada a la sociedad para la que trabajan y a la que representan.
Una vez efectuado el rearme moral (en el propio sector y ante el resto de la sociedad), es necesario evitar las medidas tan fáciles y simples como inútiles (reducción de salarios o de personal) para, como hace una empresa privada, trabajar primero en frentes como los costes externos, la productividad, la eficiencia y la rentabilidad. Obtener mas con menos es una excelente forma de mejorar las condiciones financieras de una entidad..
En el sector privado, una entidad enfrentada a una crisis no tiene la posibilidad de reducir arbitrariamente los salarios de sus trabajadores ni tiene la opción de obligar a sus clientes a pagar mas por sus servicios......recursos en los que parece anclado el sector público.